sábado, 19 de octubre de 2013

Pygmalion


DESNUDO DE MUJER

Para ti nunca fui más que un pedazo
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.
Jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.

Hoy estoy en un parque donde sufro
los rigores del frío y el invierno,
y en verano me abraso de tal modo
que ni siquiera los gorriones vienen
a posarse en mis manos porque queman.

Pero, de todo, lo que más me duele
es bajar la cabeza y ver la placa:
"Desnudo de mujer", como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste.

Amalia Bautista, Tres deseos (poesía reunida), Sevilla: Renacimiento, 2010 (=2006), p. 44.

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