domingo, 13 de octubre de 2013

La torre


Querido Lucilio:

Domingo de otoño entre lecturas, día gris, horas nubladas y páginas lentas. Están los libros abiertos sobre la mesa y entre ellos Tres deseos (Sevilla: Renacimiento, 2010). Es la segunda edición de la poesía reunida de Amalia Bautista que salió en 2006 en el mismo sitio. Paulina me lo ha regalado recientemente.

Por cierto que me pregunto qué tienen de especial los regalos, que tanto afectan a nuestro ánimo. Está la sorpresa, desde luego, y el sentimiento al que pueden acompañar. Pero también lo parecidos que son al don gratuito, no ganado, el que más se agradece.

De todas formas, no son meditaciones el objeto de mis letras, sino enviarte el poema de la página 201 del libro para que lo guardes en el escritorio.

LA TORRE

Hagamos una torre de minutos,
apilemos los ratos que hemos podido vernos,
hablarnos, sonreírnos, hacernos el amor, acariciarnos
hasta el fondo del alma.
Vamos a amontonar con cuidado infinito,
para que no se caigan,
esos segundos de alegría limpia
que nos dieron la paz y las lágrimas dulces.
Construyamos un frágil rascacielos
que centellee al sol y resista las lluvias.
La torre alcanzará las nubes.

Pero nunca alzaremos a su lado otra torre
con todos los minutos que no estuvimos juntos,
con los días perdidos más allá de los mares
y las noches pasadas abrazando otros cuerpos.
Sería insoportable contemplar esa torre.
Daría varias veces la vuelta al universo.

No hay comentarios:

Se ha producido un error en este gadget.