domingo, 20 de enero de 2013

La estrella natalicia




A UNA ESTRELLA


Ahora pienso al mirarte

—mientras corren las nubes que un momento
te tapan— que aquí siempre has estado,
gota de plata virgen,
aunque no hubiese nadie para verte.
Mil años no son nada para el que al fin te encuentra
y una vida es muy poco por lograrte.
En el viento en que giran como libres cometas
—deshecho ya su hilo— los muertos que he querido,
tú me acallas el vértigo
al notar esa mano que en la frente me tira.
Tómame cuando quieras, rocío de Dios rodando
en medio de la noche.
En un hilo de plata gira tú esta cometa.



José Julio Cabanillas, Los que devuelve el mar, Valencia: Pre-Textos, 2005, p. 23.

2 comentarios:

Inmaculada Moreno H. dijo...

Ay, el señor Cabanillas, qué buen poeta. Gracias por traerlo aquí

Eduardo del Pino González dijo...

Lo traeré más veces, porque debo contarle a Cornelia que yo lo conocí, y los pequeños recuerdos que tengo de él.

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