domingo, 19 de agosto de 2012

Via Giulia


La lluvia era lenta pero continua. Le molestaba en la cara conforme avanzaba en su camino. Las ropas le pesaban, aunque no tenía un momento para preocuparse de la ropa. En las sienes golpeaba, sí y no, el recuerdo de la fonda, tanta bebida, los bailes. No debía haber asistido. Bien lo sabía, pero se dejó engañar. Fue el billete aquel el que la había trastornado. Nunca más volverá a ocurrir.

Debo correr si quiero apartarme pronto, se decía a sí misma. Pero las suelan resbalaban sobre el pedrizo mojado. Al llegar a la esquina tropezó. No cayó del todo, pero la capa se llenó de barro. Instintivamente alzó la mirada. Y sí, varias figuras terminaban de cruzar por la cavalcavía. Era el séquito del cardenal Farnese.

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