sábado, 30 de junio de 2012

Fuoci di Castello


Querido Lucilio:

Con ganas de veros. Hemos llegado a la Urbe poco antes del atardecer. Sin haber abierto todavía los arcones te enviaba saludos con el último criado que salía de casa.

Uno de los aspectos de esta ciudad que verdaderamente dejan atudido es la continuidad de siglos. Nada más llegar algunos estudiantes casi me raptaron. Corrían por la Via dei Banchi Vecchi. Cruzamos los antiguos Trapecios, huérfanos a esta hora de sus tradicionales habitantes. Bajamos finalmente hasta el agua del río.



Cuando llegamos ya estaban saltando I Fuoci del Castello. Los mismos aplausos, los mismos bostezos de admiración, después de tantos siglos. Los más aplaudidos fueron los fuegos "barrocos".
Cuando nos fuimos, unas canoas pasaban a toda velocidad sobre el río, compitiendo contra la corriente.

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