domingo, 21 de junio de 2015

Neuschwanstein Schloss


Querido Lucilio:

En realidad el sabor principal que ha quedado de este viaje por el Tirol y Baviera es el de los recorridos en coche bajo la lluvia con la sola compañía, muchas veces en silencio, de Paulina. En estos días he reconciliado mi espíritu con este clima continental y lluvioso, tan distinto de nuestro Mediterráneo.

La foto que ves está hecha desde la puerta de entrada al castillo de Neuschwanstein. Puede parecer que se ha perdido el paisaje fabuloso de las postales; sin embargo, se ha ganado en intimidad. Fue como si hubiésemos sido acogidos en una vitrina de nítidos matices en la que recorrimos un mundo de bosques y de lagos.

Se comprende que esta cultura sea tan distinta de la nuestra. Es una cultura hacia dentro en vez de la nuestra, hacia fuera. Paulina tiene una afinidad llamativa con ella. Por ejemplo, esa especie de ámbito común entre el paladar más último y la ideación delicada. En nuestro primer desayuno ella me ofreció con delectación uno de los panes de la mesa. Me dijo: "pruébalo, es muy interesante".

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