jueves, 2 de abril de 2015

Centenario de Santa Teresa en Ávila


Querido Lucilio:

Mientras veo pasar con rapidez los árboles contra el cielo, se van adormeciendo los sentidos y se abren las puertas interiores. No dejo de mirar el cielo. Cada trozo me parece un paisaje de mi vida. Recuerda que el templum era originariamente el espacio que el augur marcaba en el cielo con su báculo para observar en él el vuelo de las aves.

Por instantes parecemos pájaros llevados fuera del tiempo o por encima de él. Contemplamos, sí, cada estancia pasada y sus personajes: juventud tan juventud, el pulso vivo, amistades de siglos, la roca del amor.

Los niños serenos y pensativos, ¿son más propensos a la contemplación?

De repente para el coche y cuando salimos la fachada del templo se nos viene encima inundada de sol. Suenan campanas y se agita el gentío, y con él nosotros. Centenario de Santa Teresa, jubileo, camino de perfección, porque es abismo de noticia de Dios la que posee.

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