domingo, 15 de febrero de 2015

Hacemos lo que Podemos


Querido Lucilio:

Antes de ayer vi por primera vez una escena que nunca antes había presenciado. En la cola del supermercado una señora con su hija me precedían en la caja. El atuendo de ambas delataba un algo especial. Llevaban seis artículos en las manos sin bolsa ninguna y la madre jugaba con la niña a un extraño juego: adivinar qué iban a dejar. No me dio tiempo a calcular bien lo que pasaba. Al llegar a pagar, la señora entregó un billete de cinco euros a la cajera. Como el precio de la compra era ligeramente superior había que dejar algo:

- Anda, lo que tú dijiste, esto es lo que nos sobra -vino a decir la madre a su hija.

- Sí, déjelo Vd. aquí, nosotros lo reponemos -terció la cajera.

En poquísimo tiempo habían desaparecido. El rostro de la pobreza verdadera, del hambre, estremece. 

A nadie se esconde que el Estado ha gastado en estos años de crisis miles de millones de euros del erario público para evitar la quiebra de no pocos bancos que habían vendido y revendido sus activos tóxicos (qué bonito es el eufemismo para el fraude) mezclados con otros productos. Todos comprendemos que si un banco quiebra todos sus inversores pierden. Pero un banco es una empresa que especula con el dinero y todo inversor sabe a qué se arriesga. En cualquier caso, si para evitar la ruina de muchos pequeños inversores ha habido que rescatar a la banca como si fuera parte del Estado, debería habérsele impuesto los mismos recortes que a los empleados públicos, empezando por los directivos.

Y ¿qué decir del número de diputados y senadores que viven tan holgadamente y que tan esforzadamente se dedican a votar  lo que les indica su grupo? Y un cierto regusto de demasiado aforamiento, de lentitud y torpeza en la justicia, de impunidad: Bárcenas y sus supuestos sobres, las tarjetas opacas de la banca rescatada, los EREs para familAREs, Urdangarín, Pujol...

Alguien me dijo cuando empezó esta crisis financiera que era algo provocado por la ambición especulativa y las malas prácticas de unos pocos poderosos, pero que luego tendrían que pagarla durante décadas no ellos sino los más desfavorecidos.

No sé. No dejo de preguntarme sobre todo esto. Ya habrás leído aquello que dicen que se le escribió a Bárcenas: "Luis, aguanta, sé fuerte, hacemos lo que podemos". Desconozco desde luego si el mensaje existió de veras, ni lo que sabía entonces quien lo escribiera. A Podemos no voy a votar por diversos motivos. Pero ciertamente que después de ver el rostro de la miseria, de tan injustas diferencias, comprendo el resultado actual de las encuestas.

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