martes, 29 de julio de 2014

Antonio Praena: "Va de vuelo"

Querido Lucillio:

En los retales de tiempo que quedan al final de mi jornada leo libros como el de Antonio Praena, y mantengo mi correspondencia contigo. Praena escoge como título uno de sus endecasílabos: Yo he querido ser grúa muchas veces (Madrid: Visor, 2013, xxvi Premio Tiflos de Poesía).

A mí me ha resultado emocionante. Lo que más me llama la atención es cómo consigue el autor entregar fresca toda la sensibilidad que por el mundo y los demás tiene en su interior. Los metros son clásicos, el léxico es cotidiano. Pero la imaginación es muy buena, y ese punto de humor especial que tienen las personas cercanas a los secretos si son felices.

El libro va de vuelos, y de pájaros: el pájaro de providencia, el pájaro de esperanza, el amor de los pájaros. Mira, por ejemplo, sobre vuelos:

MÁS AL NORTE

Según se acerca nuestro vuelo al Polo Norte,
todas las referencias son inútiles.
Pierden su alcance los radares,
los números son cifra del vacío.
Un desmayo muy dulce nos embriaga,
una clara ignorancia indefinible
tan sólo por el verbo plenitud:
no sabes regresar y, sin embargo,
presientes ya tu patria.

Hay toda una visión universal del amor ("El tiempo de Planck") que se centra en reflexiones personalísimas. El poema "Grúas", el que aporta el título al libro es un culmen de todo esto:

(...) Las grúas son amigas de los pájaros.
Que vengan y se posen en mis hombros
mientras huyen del frío es mi deseo.
Que canten para mí, ser para ellos
el árbol más sencillo, pues apenas
un eje vertical y un brazo abierto
conforman mi estructura permanente.

Y luego están los golpes breves como este:

POR PROFUNDAS

Poca cosa es un ala.
Por profundas razones
sabemos todos bien
que sin otra no es nada.

No es extraño así que tras la écfrasis venga el prólogo:

PRÓLOGO

Lo intento, yo lo intento,
pero es inútil la alegría que se aprende.
Le aguarda al hombre un tiempo y no depende
de la destreza de sus alas: la más honda
verdad está en el viento.

El viento ("Ruah") ha de tener gran importancia si se trata de vuelos. Y así también el peculiar "Prólogo" se da la mano con los preliminares:

DE VUELO

Como el avión que nos traslada,
veloz, indiferente, sin que apenas
lleguemos a escuchar en su rugido
el cuerpo pasajero que ahora somos,
así, terrible y santo, nuestro paso
a bordo de palabras sin deriva:
dices amor, gimes la muerte, callas nada,
y en ellas va tu vida y va de vuelo.

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