martes, 24 de diciembre de 2013

And so this is Christmas


Querido Lucilio:

Con este correo te llegará un vídeo para que acompañes las felicitaciones de estas fechas. Creo que será grato para los corresponsales más jóvenes de nuestro escritorio, tus más amigos, y para los más lejanos de las costumbres de nuestro orbe latino. 

Deseo que tú pases, allí donde te encuentras, unas felices fiestas de Nochebuena y Año Nuevo. En estas fechas se cruzan en mis entrañas sentimientos contradictorios. Sabes que siempre fui un poco reacio a las libertades saturnales, de cuyas costumbres he gustado solo la de las estrenas que nos damos unos a otros. Me gusta mucho acertar al elegir cada regalo para cada persona. Ahí se puede demostrar cómo se conoce al otro. Pero recientemente incluso en los campos más alejados de la urbe se extienden los ritos natalicios del niño. Nuevos siglos se promenten, y una nueva humanidad.

Tengo que reconocerte que en estos últimos días varios amigos cercanos a estos ritos me han llevado de acá para allá. Asombra la ilusión con que viven esta celebración, y la esperanza que en ellos despierta. En algunos barrios las calles están tan bellamente iluminadas que hacen cálidas las frías noches de la soledad. He visto una infancia renovada en hombres y mujeres por cantar aquella natividad. Me han hablado de un nacimiento pobre, de un largo viaje, intimidad de familia, al lejano Egipto. Uno de los actos más emotivos ha sido la presentación de un libro: Navidades modernas. 



Se trata de una antología de cantos de corte popular (que llaman villancicos) a manos de autores cultos contemporáneos. La editorial es Canto y Cuento.

Ya el acto, con la lectura de varios textos por sus propios autores, me resultó agradable. Además la coral de Antiguas Alumnas del Colegio de las Esclavas de Cádiz puso música propia a varios de los villancicos y los cantó hermosamente. La lectura del libro, donde hay sensibilidades más y menos próximas a los nuevos ritos, me ha servido de todas formas para profundizar en la corriente cálida con que mis amigos me han envuelto.

Te transcribo aquí uno de estos "villancicos" que podrás guardar en nuestro escritorio. Su autora, Inmaculada Moreno, adopta en varios de sus textos la voz de algunos de los personajes de las historias cristianas, en este caso, el de la propia madre del niño:

Di que sí
¿a quién se le iba a ocurrir?

¿Qué misterio de ternura
que quien todo puede acuda,
débil simiente de albura,
para depender de mí?

¿Se habrá roto algo tan grande:
cielo que habitó un estanque,
el mar que se vuelve cauce,
jardinero que jazmín?

Es para volverse loca,
pide permiso y se asoma,
el Universo me roza
y es Dios que se nace en mí.

Esta entrada misteriosa de lo inmarcesible en lo absolutamente caduco es asombrosa, Lucilio, y no es ajena a los anhelos más profundos de nuestros ritos. Este poema nos servirá también, Lucilio, para la correspondencia de felicitación de estas fechas. Tú sabrás amoldarlo a cada corresponsal. Desea en cualquier caso a todos una felices fiestas de Navidad y Año Nuevo. Me hago a la ilusión de que este dios tan grande que pudo hacerse pequeño sabrá dar a cada cual sus estrenas, el comienzo nuevo que necesite.


2 comentarios:

Mora Fandos dijo...

Iucundissimum festum Nativitatis exopto, plenum laetitae atque felicitatis tibi et tuis!

Cristina B dijo...

Felicem Diem Nativitatis Jesu Christi tibi et tuis exopto et Annum Novum MMXIV Felicem

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