viernes, 11 de octubre de 2013

Bandera a cuadros para María de Villota



Querido Lucilio:

Respondo a vuelta de correo a tu carta en la que me cuentas tus sentimientos por la muerte inesperada de una tan joven María de Villota. Yo también me he sentido conmovido por muchas cosas que tú y yo sabemos.

Entre las cosas que he leído, me ha llamado la atención su intervención en un congreso en La Coruña con título "Lo que de verdad importa". Citó una teoría de Steve Jobs, la teoría de los puntos. Uno debe dedicarse con pasión a esos puntos que te apasionan. Cuando pasa la vida y se coge perspectiva se ve la línea que los une y asombra la figura que resulta.

María de Villota supo actuar así desde niña hasta su reciente matrimonio, y más que nunca después de su fatal accidente. Aprende tú que eres joven del talante de esta mujer. Hay mucho de disposición natural en ello, pero también de escuela, de aprendizaje.

Cuando se recuperó de su accidente apareció diciendo que se había dado cuenta "de lo ciega que estaba antes". Esa nueva mirada es la que debes aprender. Comprendía que lo más importante en la vida es "no sentirse sola". Empezó a repensar en su buena estrella, y decidió que "esta estrella tiene que iluminar a otros". Con ese afán emprendió la historia de su Fundación. Ahora estremece ver cómo nos deseaba que consiguiéramos nuestra meta, "vuestra bandera a cuadros".

No sé si al alcanzar algunos de sus logros automovilísticos María de Villota pensó que los puntos de su vida reflejaban ya un feliz dibujo. Quizás otros lo pensaron. Pero es ahora cuando los puntos dejan fraguada su imagen para nosotros.

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