lunes, 19 de agosto de 2013

Tierras de sol moloso



Lucilio a Cornelia salud:

Los primeros días del grupo aquí, ¡con el maestro Lucio!, están respondiendo a lo esperado. El sol en estas tierras es un perro moloso que no puedes imaginar. Comienza a buscarnos por la mañana, conforme las gentes van incorporándose al engranaje de sus ocupaciones (relajadas, de todas formas, puesto que la mayoría está vacante). Pero a partir de medio día el can se enardece cada vez más, desatando una auténtica cacería de la que hay que protegerse. Nosotros buscamos entonces la recogida sombra, la frescura íntima. Para mí es el tiempo más fructífero: es entonces cuando escribo mis cartas, como ahora a ti. Pasa en esas horas el moloso ante nuestra puerta con la lentitud y pesadez de las largas sílabas murmuradas. En la medida en que avanza la tarde, el moloso va decayendo en su persecución y se retira ya cansado cuando aparece Véspero.

Entonces es el momento de reunirnos y recorrer la zona. Ya sabes que yo he defendido en nuestras reuniones que los pueblos que saben gustar con tacto los licores de Baco reciben del dios una cierta sabiduría especial. Curiosamente han coincidido conmigo en esto desde el principio los dos eslavos del Vístula, Piotr y Lucas (pronunciado |wukash|), que andan aprendiendo la lengua de estos lares.

Una de las actividades que más éxito tienen es el cine. Hemos visto películas sabrosísimas de las que tú y yo decimos que alimentan el espíritu tanto como la buena literatura o las bellas artes. En su día no conocí yo la titulada Tierras de penumbra (te recuerdo hablándome de ella) que ahora sí he podido ver. El mundo tan establecido y sereno del tan profesor Lewis se ve alterado por el amor por Joy Gresham. La alteración marca un antes y un después donde se dan la mano la alegría y, cómo no, el dolor. ¿Es posible la felicidad? Y si el amor muestra ser el camino hacia ella, ¿cómo asumir el dolor de su ausencia? ¿Hay un precio que pagar por la serenidad, la reserva ante los afectos? ¿Es posible que el dolor tenga algo que ver con la felicidad? ¿Puede tener razón de belleza el dolor? ¿Se puede ser feliz cuando se sabe que en nuestro camino habrá dolores futuros? La respuesta de Joy, ese día de lluvia bajo el cobertizo es "el dolor de entonces es parte de la alegría de hoy". La verdad es que la frase agolpa mucho de la reflexión de la película, y del libro Una pena en observación.

Mi situación aquí es, por otro lado, un tanto especial. Dudo si considerarme, siguiendo la denominación de un escritor de las actas diurnales de estas latitudes, un turista o un veraneante. Desde luego para todos soy turista, puesto que en gran parte me acostumbré a otro acento y vengo acompañando a un grupo de turistas (es la realidad de nuestro grupo de jóvenes investigadores). Pero mi Genio me va entregando, casi cada día, postales antiguas de mi tiempo pasado, de esas que te hacen sentir joven y antiguo a un tiempo, y me hacen ser un veraneante. Es la nostalgia.

Los griegos decían nostos para el regreso a la patria. Pero me pregunto si hay también una nostalgia hacia el futuro, el dolor que sentimos al comprender sin duda las pérdidas que vendrán (las de nuestras patrias más queridas), los obstáculos tan duros de superar. Pienso ahora, aunque es poca cosa, en el trabajo que estamos haciendo tú y yo. Le falta todavía mucho, y es de esperar que haya que solventar duras dificultades antes de ofrecer conclusiones.


En fin, Cornelia, todo esto pareció anudar mi Genio la última noche, cuando llegamos hasta la costa entre masas enormes de pinos. El grupo se arremolinó en torno de un reloj de sol que hay en forma de monumento. Como en muchos relojes del estilo, había frases latinas referentes al paso del tiempo. En este había cuatro frases, una en cada lado del monumento: Tempus fugit / Carpe diem / Futurum incertum / Opera manent.

Empezábamos a discutir sobre el mejor orden de las frases cuando Piotr adelantó llamativamente una propuesta:

Tempus fugit, sed opera manent. Equidem futurum incertum; ergo carpe diem.

¡Se ve que las clases de algún maestro como Lucio pueden dar resultado! Pero, animados por el latín de Piotr, y como él está aprendiendo la lengua hispana, le pedimos además que lo dijese en español. Pensó un poco y añadió:

El tiempo es fugaz, pero hay obras nuestras que permanecen. Desde luego que el futuro es incierto; así que aprovechemos el momento.

Julia, tú la conoces, comenzó a aplaudir llamando la atención de la gente.

Estas son las cosas que puedo contarte de estos primeros días. Te imagino todavía en medio de fichas y papeles. En cuanto yo regrese podré ayudarte. Pensemos que el dolor de ahora es parte de la alegría de entonces.

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