lunes, 1 de abril de 2013

Un día de clase: Carpe diem


Querido Lucilio:

Como sabes, me gusta muchas veces aportarte anécdotas de la enseñanza que imparto aquí, y por la que ya tú pasaste. Hoy tratábamos del carmen 1, 11 de Horacio. Como otras veces, hicimos referencia a cómo estos poemas fueron recreados en el Renacimiento en lengua vulgar, entre otros motivos, como una froma de prestigiar las nuevas lenguas. A la vista de los ejemplos aportados, uno de los alumnos decía que la influencia de aquella literatura se dio entre el XVI y el XVII, pero que luego ya casi no cuenta para nada. Un cierto sesgo de verdad hay en eso, pero muy escaso.

Saqué a la pizarra el texto latino de Horacio, Oda 11 del libro primero:

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi
finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios
temptaris numeros. Vt melius, quidquid erit, pati,
seu plures hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,
quae nunc oppositis debilitata pumicibus mare
Tyrrhenum: sapias, vina liques, et spatio brevi
spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida
aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

Luego aporté la traducción de un magnífico especialista en literatura latina, Vicente Cristóbal (Alianza, 1985):

Tú no preguntes -¡pecado es saberlo!- qué fin a mí, cuál a ti dieron los dioses, Leucónoe, ni las bablilonias cábalas consultes.
¡Cuánto mejor soportar lo que venga, ya si muchos inviernos nos ha concedido Júpiter o si es el último éste que ahora deja sin fuerzas al mar Tirreno batiéndolo contra los escollos que se le enfrentan!
Sé sabia, filtra el vino y, siendo breve la vida, corta la esperanza larga. Mientras estamos hablando, habrá escapado envidiosa la edad: aprovecha el día, fiando lo menos posible en el que ha de venir.

Finalmente cogí un poema de un autor reciente, Víctor Botas (1946-1994). Se trata del poema Carpe Diem del libro Segunda mano (1982):

Nunca trates, Leuconoe (sacrílego es saberlo),
de averiguar el fin que nos tienen los dioses
reservado, ni sondees las cifras babilonias.
¡Cuánto mejor será pechar con todo lo que vaya
a ocurrir! Ya sea o no este invierno que al Tirreno
bate contra las costas, el último que Júpiter
te deje, has de saber estar; bebe tus vinos
y modera esas largas esperanzas, ya que la
vida es corta. Mientras aquí charlamos vuela el tiempo,
envidioso. Así que atrapa el día y no te fíes
ni un pelo del que viene.

A mí me gustan las recreaciones más libres y con un punto de actualidad. Pero esta me fue muy útil en clase.

Donde tú estás aún no se nota la primavera. Pero te recomiendo que hagas el camino más corto, el de Rose Lane, para que cuando despunten los algarrobos veas sus primeras galas. Cura ut valeas.


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