viernes, 19 de abril de 2013

Orfeo y Eurídice


















Querido Lucilio:

Ovidio es un poeta tan rico en recursos, tan variado, que da para mucho. De las Metamorfosis a mí me gustan especialmente las descripciones de cada metamorfosis en sí, el cambio de un personaje de su ser propio a otro. El pasaje que te transcribo abajo no es una metamorfosis, pero la pérdida de Eurídice, que vuelve a los infiernos, por una simple ligereza de Orfeo, recuerda algunas metamorfosis que acaban frustrando el amor o las esperanzas de los protagonistas. Te transcribo aquí el pasaje latino de Ovidio (met. 10, 53-59) y mi recreación en castellano:

Carpitur acclivis per muta silentia trames
arduus, oscurus, caligine densus opaca.
Nec procul adfuerunt telluris margine summae:
hic, ne deficeret metuens avidusque videndi
flexit  amans oculos, et protinus ipsa relapsa est,
bracchiaque intendens prendique et prendere certans
nil nisi cedentes infelix arripit auras.

VARIATIO SOBRE ORFEO Y EURÍDICE

Cruzan el silencio inmenso
y suben por un sendero
escarpado, oscuro, umbría
de espesa niebla siempre.

Y ya no faltaba nada
para que vieran el sol,
cuando Orfeo se volvió
(ya temeroso de que ella
hubiera desfallecido,
ya deseoso de verla).

De inmediato retrocede
Eurídice nuevamente.
Por más que extiende los brazos,
luchando por alcanzarlo
y que él alcance su mano,
nada pudo la infeliz
abrazar sino una brisa
que rápida se marchaba.

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