viernes, 25 de enero de 2013

Regreso a Howards End

Querido Lucilio:

Me he acordado mucho de ti viendo la película Regreso a Howards End. El ambiente inglés y el carácter británico están perfectamente retratados. Es ya un gran mérito de esta obra el haber adaptado tan bien en 1992 una novela fraguada en los primeros años del siglo XX y publicada en 1910. James Ivory, el director, refleja perfectamente el conflicto social y personal que acaba resolviéndose en el seno de la mansión: Howards End.

Acudí a ver la película dentro del Ciclo Salvados por el Cine que dirige el profesor Manuel Ramos. Ya solo su selección de obras y sus comentarios a cada una dan al ciclo una personalidad propia y una profundidad que merecen la pena.

Creo que el papel del guionista es fundamental en esta pieza. Ruth Prawer Jhabvala es el principal responsable de la adecuación de la narración fílmica a lo escrito por Edward Morgan Foster en La Mansión.

Luego está la fotografía (Tony Pierce-Roberts) y la música (Richard Robins), que consiguen instalarnos en la Inglaterrra post-victoriana. Y las magníficas interpretaciones del reparto (Anthony Hopkins, Helena Bonham Carter, Emma Thompson).

Las tensiones de aquella sociedad se enredan en torno a tres familias: la del aristócrata terrateniente Henry Wilcox; la de los hermanos Schlegel (burguesía de origen alemán); y la de Leonard (humilde oficinista). Es la esposa de Henry, Ruth Wilcox, la que establece el nudo cuando traba amistad con la mayor de los Schlegel, Margaret, dejándole en herencia la casa origen de la familia, Howards End. A pesar de que los Wilcox ocultan esta herencia, el amor lleva las cosas a su término previsto. Henry Wilcox enviuda y propone matrimonio a Margaret, que esta acepta. A su vez, Helene, la segunda de los Schlegel queda embarazada de Leonard. El nudo llega a su cumbre cuando se descubre que el aristócrata Henry Wilcox tuvo relaciones con la actual esposa de Leonard en un momento oscuro de su pasado.

El desenlace llega en Howards End, con una muerte de por medio, pero aunando las tres líneas en un acuerdo familiar y en un nuevo retoño.

En fin, Lucilio, de buenas novelas, si se hace bien, salen buenas películas. No dejes tus estudios y no dejes de informarme sobre cómo avanzan.

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