jueves, 6 de diciembre de 2012

La sinestesia


Querido maestro:
Ayer en clase estuvimos hablando mucho sobre la sinestesia. Hay algunos recursos retóricos que tienen su raíz en esa peculiaridad del conocimiento sensible. Y partiendo de ese punto de vista se puede ensayar una cierta historia muy original de las letras. 
Viendo las cosas desde la mente sinestésica, la pintura impresionista o la abstracta son la verdadera imitación de la naturaleza, tal como la ve el autor; la figurativa, sin embargo, sí que es una abstracción conforme a un canon convencional. Lo mismo los recursos retóricos.

Una cuestión aquí interesante es hasta qué punto la visión sinestésica no es más válida para el conocimiento y la expresión, más válida que la que se amolda a la convención general.
Nos propusieron una exercitatio a partir de lo tratado. Me atrevo a enviarle mi resultado. Vuelvo en unos días. Y así, cuando con túnicas desceñidas repasemos recuerdos al abrigo del falerno, podrá castigarme cada verso hasta las uñas. 
SINESTESIAS
 
Una lluvia endulzó breve la tierra,
y transía después el aire un soplo
de mujer joven y de algarabía,
noche de reyes y recién despierta.

Corrimos hasta el tilo de amarillo:
qué gozoso es correr y sofocar el aire
y entre tan verde y verde
(abeto, enebro, acebo)
el regusto, azul, de la lluvia.

Mas de marrón cruzó tu padre serio
(olmo, roble alcornoque)
y frenó nuestro vuelo.

“No llores, Lucía, que habrá mañana,
y tu madre, haya clara,
abrirá alta las ramas hacia el mar,
y nuestras velas azules y blancas
(de laurel y de sauce)
en el aire, extenso,
cantarán nuestro sueño”.

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