sábado, 6 de octubre de 2012

JESÚS TEJADA: UNA COSTUMBRE EMERGENTE DE PALABRAS



Entre los libros que estoy releyendo en estos días, hay dos de Jesús Tejada. El primero es Costumbre de palabras (nº 4 de los Cuadernos de Poesía Númenor, de 1995); y el segundo Emergencias. En el primero ya se veía que esa costumbre era una maestría en la palabra y el ritmo: versos breves dactílicos nos llevaban en las palmas desde el principio (Escribir es no estar, / esperar al pasado; / tal vez solo sonar / que se vive cantando). Y luego la voz del poeta se remansaba en el verso largo (Eso que a veces vivo pero que no soy), destacando como señaló Abel Feu el tridecasílabo.

Pero junto con la maestría en la palabra venía la costumbre del pensamiento. Su libro era programático (Quiero escribir cualquier verso, / un halago para mi libertad), y además nos daba las claves de su visión del mundo, de la vida, de sí mismo.

En 2010 se publicó Emergencias (Siltolá Poesía), que insiste sobre los mismos parámetros, aunque con más maestría, extensión y profundidad. La reflexión filosófica está presente desde el principio y por todas partes (¿hay una Inteligencia / o el orden es casual?), pero es algo sentido, no una seca reflexión. Es aquí donde su majestuoso verso largo se luce por entero (Como una flor gigante que se abre lentamente) y surge el entorno del poeta: su mujer, sus niñas (El amor se abre paso sin saberse a sí mismo). Es poesía de la experiencia, pero su casa, los aconteceres tan pequeños y tan grandes, se dan la mano con las profundidades del pensamiento. No puede ser de otra manera en un autor de artículos de investigación filosófica como los que ha escrito en la Universidad de Sevilla.

En fin, espero con interés nuevas poesías de Tejada.

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